El efecto publicitario de la risa
¿Quién no se acuerda del anuncio de un famoso desodorante masculino en el que un mosquito traspasa la atracción sexual de una persona a otra hasta llegar a resucitar a un muerto? ¿O del anuncio del jamaicano que decía “me estás estresando”?... Estos conocidos spot de TV son sólo unos ejemplos del potente efecto que tiene el humor en las personas. Cuando vemos y/o escuchamos un mensaje que nos provoca risa, cosa que no es fácil, hace mella en nuestra mente y lo recordamos, además lo solemos comentar en ese mismo momento con quien tengamos al lado e incluso se lo contamos a otras personas en para compartir esa experiencia divertida.
El humor combinado con la hipérbole publicitaria es uno de los recursos más explotados por los profesionales de la publicidad. Aunque hay que decir que no siempre se emplea correctamente, puesto que al igual que un chiste, puede herir la sensibilidad de ciertas personas o colectivos y con la diferencia respecto al chiste de que detrás de ese anuncio hay una empresa con una reputación corporativa que se pude ver afectada.
Hacer reír siempre es complicado y cuando además ese resultado tiene que estar relacionado con el beneficio que un producto o marca aporta al consumidor, la tarea se agudiza… A esto hay que sumar la reticencia y miedo del anunciante ante una campaña demasiado rompedora en la que va a invertir un importante presupuesto.
Ahí precisamente está el reto para las agencias como la nuestra. Desde GRUPO IMCO animamos a clientes a aceptar prupuestas con una medida acertada de humor y eficacia, así como a nuestros colegas de profesión a que sigan haciendonos reir con trabajos originales que impulsan sonrisas
Y para terminar algunos ejemplos que hemos seleccionado del efecto publicitario del humor empleado con astucia y eficacia:

