Marketing Social
En los años 90 comenzó el auge de Internet que llegaba para dotar de autosuficiencia no sólo a las empresas, sino también a los consumidores, gracias a las múltiples fuentes de información disponibles y el acceso inmediato a los contenidos necesarios para optimizar su formación y cubrir las nuevas necesidades que se presentaban.
De Internet y la eliminación de límites y fronteras, llegamos a las redes sociales, nacidas en principio como elementos que facilitan la comunicación social, pero que poco a poco han emprendido un camino hacia la especialización, basado en la búsqueda de soluciones, de nuevas opciones y nuevas oportunidades. Paralelo a esta evolución, el Marketing tradicional tuvo que iniciar su proceso de migración para transformarse en más emocional, más cercano… más social. La satisfacción de las necesidades ajenas se situó en la cima de los objetivos de las marcas.
Si analizamos la evolución de las redes sociales, nos daremos cuenta que la capacidad para compartir, informarse, ampliar las redes de contactos, realizar la distribución eficiente de recursos y la generación constante de nuevas oportunidades derivadas de la sinergia, genera sociedades más comprometidas, honestas y con sus esfuerzos puestos por lograr el crecimiento exponencial del nuevo modelo.